Mi proyecto…, ese sueño que no me deja dormir.

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Cuentan que hace mucho tiempo, un águila, sobrevolando un corral de gallinas, se le desprendió un huevo.

Con tan buena fortuna que, al caer, el huevo no se rompió. Pasada un tiempo, un diminuto pico empezó a resquebrajar el huevo desde dentro: primero fue el pico, luego las garras, hasta que al final consiguió sacar todo el cuerpo.

La pequeña cría de águila se crió junto con los polluelos de las gallinas. Sin embargo los otros pollos se mofaban de él por ser diferente, llegando a picotearle con frecuencia.

Un buen día, un águila sobrevoló el corral y vio cómo hasta los polluelos más pequeños se mofaban de la cría de águila.

Al verlo, el águila se paró y le preguntó al aguilucho:

  • “¿Por qué te comportas como un pollo si puede saberse?”

El aguilucho le respondió:

  • “Soy un pollo”.
  • “No” – le contestó tajante el águila.
  • “Eres un águila y tienes un pico formidable, unas garras poderosas y la capacidad de volar como una de las mejores aves”.
  • “¡Vuela!” – le ordenó el águila.
  • “¿Cómo voy a hacerlo si no puedo hacerlo?” – le contestó el aguilucho.
  • “¡Te digo que vueles!” – le respondió el águila cada vez más enfadada de ver la actitud del aguilucho.

Y así el aguilucho aleteó un poco sin prácticamente poder remontar el vuelo.

  • “¿Ves?” – le dijo el aguilucho.
  • “No puedo volar”.

Así que el águila cogió a la pequeña cría y lo llevó hasta la cima de una colina. Una vez allí, lo empujó al vacío y el aguilucho desesperado empezó a batir las alas tratando de volar, hasta que empezó a darse cuenta que podía hacerlo y además de forma excepcional.

¿Cuantas veces nos hemos tenido que asomar al abismo para darnos cuenta de lo que somos capaces de hacer?

La confianza no reside en lo que somos, sino en lo que creemos que somos

Cuento adaptado del publicado en el libro “Cuentos para reconfortar el espíritu” de Ramiro Calle.

 Me gustan los cuentos y las fábulas porque, a través de las metáforas podemos entender mejor nuestra propia realidad.

No tenemos que buscar fuera lo que ya tenemos dentro de nosotros mismos.

Sin darnos cuenta estamos definiendo el talento, que como el carisma puede resultar términos un tanto escurridizo.

¿Cuántas ideas nos regala a menudo nuestro subconsciente que se quedan durmiendo en el sueño de Morfeo?

Solemos buscar excusas para no desarrollarlas, para no transformarlas en proyectos ilusionantes, para no convertirlas en realidad.

Os invito a descubrir vuestro talento natural, vuestro principal valor y ponerlo a trabajar al servicio de vuestros sueños.

En tan sólo unos días estaré en Ibiza invitado a los primeros encuentros mediterráneos del talento. Es mi intención compartir ideas que te ayuden a que la próxima vez que te despiertes a media noche con un sueño que no te deja dormir tomes consciencia, asumas la responsabilidad de desarrollar tu talento y pases a la acción y vueles como un águila.

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Estaré encantado de recibir tu testimonio, opiniones y vivencias en:

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Hasta siempre.